Esta entrada me va a resultar complicada de redactar, pues quiero exponer muchos temas relacionadas entre si. Todos importantes, que ameritarían su propia entrada individual. Sin embargo, creo que es adecuado que coexistan bajo el mismo contexto.
Las Vegas 2011
El Domingo pasado el automovilismo deportivo, una de las disciplinas que más aprecio y disfruto, nos volvió a recordar una vez más lo peligroso que es, arrebatando nuevamente la vida de un gran talento de este deporte. En una carrera en Las Vegas, anunciada con bombo y platillo, decidiendo el final del campeonato de la serie IndyCar, con una bolsa de 5 millones de dólares como premio al ganador, no pudo ser el peor lugar para que se diera a lugar lo que aconteció.
En la vuelta 12 de carrera un auto pierde ligeramente el control y momentum, siendo tocado por otro detrás suyo, generando una impresionante reacción en cadena. En cuestión de segundos más de media docena de autos están chocando entre si, rompiéndose en pedazos, algunos incluso literalmente volando, fuego, un caos total. Se lanza la bandera roja, señal que la carrera se detiene en ese momento. Las asistencias llegan oportunamente al amplio sector del accidente que se extiende por varios cientos de metros. Se ven pilotos saliendo de sus monoplazas, algunos con señal de estar ligeramente lastimados, otros necesitan ser ayudados por las asistencias a salir de los mismos en camillas. Un auto en particular recibe una atención especial, con demasiados auxiliares presentes, quienes cubren lo que queda del monoplaza con una manta. Para los que conocemos ésto, sabemos que esa es la peor de las señales. El silencio y falta de información tensan el ambiente. La angustia general que se vive en la zona de fosos se transmite con la misma intensidad hasta nuestros hogares, recibiéndola como remotos e impotentes espectadores. Poco más tarde el más grande de los temores es ahora una realidad.
Dan Wheldon
Quien recuerda a Dan Wheldon lo hace con una sonrisa. Un joven inglés, de carácter ligero, agradable, amable, siempre sonriendo, y con un enorme talento, combinación poco usual en este deporte. Danny Boy, como le llamaban todos, cuenta con un gran palmarés. Campeón y subcampeón de las categorías en las que ha participado, incluyendo el campeonato de IndyCar en el 2005 así como ganador de las 24 Horas de Daytona en el 2006. Un piloto que extrañamente tomo la ruta de Europa a los Estados Unidos, cuando normalmente la primera se considera la zona élite del deporte motor. Uno se cuestiona cómo es que un piloto de este nivel tenga que correr en equipos de media tabla. Desafortunadamente en estos tiempos, para triunfar en esta actividad, el tener talento no es suficiente, si no viene acompañado de un respaldo económico a través de un patrocinador o buenas relaciones con gente de peso. Después de un tiempo de cosechar éxitos, Dan pasó los últimos años en Panther Racing. No un equipo malo, pero si uno que no podía estar a la altura de los grandes titanes de la categoría, equipos como Penske, Ganassi o Andretti. Aún así fue capaz de obtener buenos resultados, incluso un sólido segundo puesto en la Indy 500. Para el 2011 por increíble que parezca, Wheldon se quedó sin asiento y sólo pudo competir este año en la Indy 500, en donde sorpresivamente ganó la carrera con un equipo de bajo presupuesto y de una manera más que dramática, digna de un guión para película de Hollywood, logrando así su segundo triunfo en la ya legendaria carrera americana.
A falta de asiento para manejar, Dan se dedicó a trabajar como comentarista, entrevistador y analista de carrera. Labor que realizó de forma excelsa, ayudado por su enorme carisma y simpatía. Para el 2012 el futuro se veía nuevamente prometedor para Danny Boy. Casi oficializado para remplazar a Danica Patrick en el equipo Andretti bajo el patrocinio de GoDaddy y con la oportunidad de participar en la carrera de Las Vegas con su jugosa bolsa de dinero, todo pintaba de maravilla.
The good guys die first
Decir que Dan era un gran tipo es un "understatement". Un padre que adoraba a su familia, su esposa y dos hijos. A uno le puede resultar difícil entender cómo es que a alguien así le haya pasado esto. Desafortunadamente no es la primera vez. El automovilismo deportivo parece tener un amplio registro de éste tipo de casos. El anterior deceso de la serie IndyCar fue el de Paul Danna en el 2006 en el óvalo de Homestead. Danna, quién había sido un mecánico en algunos equipos y reportero de profesión, estaba haciendo realidad el sueño que muchos anhelamos de ser un piloto de carreras.
Podemos recordar también en la extinta serie Cart, en donde vivimos un terrible periodo en el que en cuestión de pocos días se perdieron dos pilotos. Gonzalo "Gonchi" Rodríguez, un piloto uruguayo en ascenso, a quién el equipo Penske le dio una muy buena oportunidad, falleció en la entrada de la curva "corkscrew" del circuito Laguna Seca, tras lo que aparentemente fue una falla mecánica en los frenos. Días después, muy similar al caso de Wheldon, la sensacional promesa canadiense, Greg Moore, y también un piloto muy querido por todos, a quien se le presentaba un buen porvenir al estar contratado por el equipo Penske para el siguiente año, fallece en la última carrera del calendario en el super óvalo de Fontana.
Nuestros seriales nacionales no están exentos de estos lamentables hechos. Hace dos años en la Nascar Mexico Series 2009 perdimos a Carlos Pardo. Un gran talento mexicano, que a diferencia de los pilotos ya mencionados, tuve la fortuna de conocer. Aunque tal vez conviví muy poco en persona, compartimos muchas veces la gran pasión que teníamos por los simuladores de autos de carreras, en donde más de una vez trabajamos en equipo haciendo drafting así como también nos enfrascamos en grandes duelos. Su deceso me afectó muchísimo, más de lo que pude haberme imaginado. Algo que yo mismo considero muy peculiar y que para la mayoría que me conoce tal vez les parezca extraño. Aunque se de varios conocidos que entienden perfectamente el sentimiento.
Incluso, la máxima categoría del deporte motor tampoco es ajena a estas situaciones. Casos similares son los de François Cevert y Elio de Angelis, ambos muy estimados por sus compañeros. También no podemos olvidar a los últimos decesos de la Fórmula Uno, Roland Ratzenberger y por supuesto, Ayrton Senna.
El Deporte que muerde y cómo ponerle el bozal
El automovilismo deportivo puede verse como un animal salvaje semi domesticado. Es muy interesante, es atractivo, exótico, fiero, y aunque parece que ya lo tenemos bajo nuestro control, cuando menos lo esperamos, nos da un zarpazo, ¡nos muerde!
Si bien, es imposible garantizar en su totalidad la seguridad en el automovilismo, así como en cualquier otro deporte o actividad, las mortalidades y lesiones graves se han reducido en forma significativa. Lo anterior gracias a los enormes avances en aspectos de seguridad que se han desarrollado, tanto en los autos de competencia como en las pistas y circuitos en donde corren, así como la capacitación y preparación del personal de seguridad. Uno de los mejores ejemplos de esto último se evidenció en el terrible accidente de Alessandro Zanardi en el 2001 en el óvalo de Lausitzring en Alemania. En éste, el piloto italiano perdió ambas piernas y una excesiva cantidad de sangre que puso su vida en un riesgo altísimo. La pronta, adecuada y eficaz reacción del equipo médico literalmente salvó la vida del piloto. Años después, Zanardi regreso a Lausitzring a terminar simbólicamente las vueltas que le faltaron completar de la carrera, como señal del triunfo que logro al sobrevivir y volver a las pistas.
Sobre la seguridad de los monoplazas. En el propio accidente de Las Vegas uno puede reflexionar y reconocer la "fortuna" que tuvieron varios de los pilotos involucrados al salir con lesiones menores, una señal inequívoca de que los autos presentan un alto nivel de seguridad. Entonces, ¿qué fue lo que salió mal?
Es muy difícil determinar las causas exactas del porque Wheldon no sobrevivió. Propiamente el accidente fue muy atípico: Demasiados autos involucrados, muy poco tiempo de reacción en la salida de una curva en donde es sumamente difícil frenar y esquivar. Dan se encontraba al final del pelotón. Para su mala fortuna le tocó enfrentarse a autos que ya habían perdido mucha velocidad. Opta por tomar la línea interna (la parte baja de la pista) que por lo general es la más segura en estos casos. Ahí, no pudo evitar a un auto que logró bajar su velocidad, el cual hizo función de rampa, catapultando al suyo, haciéndolo volar varios metros hasta estrellarse contra la pared con el roll-over bar por delante. Una parte del auto diseñada para proteger la integridad del conductor cuando el auto se voltea, pero sin la capacidad de resistir un impacto directo de tal magnitud.
La IndyCar ha sido criticada durante varios años por el tipo de carrera que el paquete (motor, chasis, llantas) ofrece en los óvalos. Autos con demasiada carga aerodinámica, un motor con caballaje limitado, que da como resultado el que los autos puedan correr extremadamente cerca unos de otros en todo momento. En lo personal creo yo que más que la velocidad, el hecho de poder estar tan pegados entre si no da lugar para el más mínimo error, que fue lo que desencadeno esa demolición de autos en Las Vegas.
Para el año 2012 IndyCar estrenará un nuevo paquete, con un motor diferente, turbo cargado, y un chasis que parece mucho más estable y seguro. Irónicamente Wheldon fue el piloto que inició las primeras pruebas de este auto en el circuito que lo viera realizar dos de sus más grandes triunfos, reconociendo de inmediato que el auto era algo mejor que el actual con un gran potencial. Dallara, el fabricante del chasis, nombrará a su primer auto el DW 001, en honor al piloto que lo bautizara y con la esperanza que en un futuro ya no tengamos una pérdida más, en la constante e interminable búsqueda de la seguridad en el deporte motor.

Corregidas unas faltas de ortografía que me hicieron notar, gracias!
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